Monday, January 9, 2012

1 La Ética Como Práctica Social Anárquica

 
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La Ética Como Práctica Social Anárquica
.
Reynaldo Padilla-TeruelSociólogo
reynaldo.padilla@upr.edu
Ponencia para
 
North American Anarchist Studies Network (NAASN) Conference 2012 enSan Juan, Puerto Rico.Palabras claves: *
ética social
*
socialización
y
organización social
*
tradición
y
 prácticassociales
 
Breve Exposición
Cuando la moralidad se convierte en regla, en ley, y hay un poder que la representa(Estado, religión, mercado, etc.), algo tan ambiguo como ser moral se convierte en una orden
clara y precisa, en un mandato. La construcción de esta “universalidad”
-seguir la ley- nuncaserá moral ya que desplaza las elecciones del yo moral a un mero estatuto donde solo finge ser juez de la conducta apropiada o no apropiada, [cumplí o no cumplí].La existencia de cualquier ley o regla que intente ser universal, además de ya estar
destinada a desvanecerse por sus falsas formas, crea la ilusión de “orden” y se hace pasar como“necesaria” para la vida en comunidad, opacando o casi desapar 
eciendo la voluntad del yo moralde actuar libremente para con los demás. Es bastante popular la creencia que ante la ausencia deleyes la vida sería un completo desorden y un caos. Tal aseveración se puede interpretar devarias maneras. Más que pensar en caos o desorden social, pienso en desorden moral o ético.Además, se puede interpretar de dicha premisa que lo único que me motiva o me mueve a no
hacer el “mal” es la ley, es que seré castigado por ello. Tal cosa lo que hace es perpetuar la
supuesta necesidad del Estado-Nación para el orden social y la dependencia en un sistema ético-moral rígidamente prefabricado que deje casi moribundo a nuestro yo moral. Este canon moralmuchas veces lo internalizamos y es lo que utilizamos para fundamentar o mediar nuestrarelación con los demás; esto es que respondemos a las normas de socialización impuestas por elEstado más que a nuestros instintos de sociabilidad como seres destinados a vivircolectivamente.Cuando el individuo social, ya sumergido en este entramado de leyes que él ha digeridocomo zombi u obedecido como soldado piensa en
sí 
mismo y se extraña, siente que ha perdido suindividualidad, siente que se ha opacado frente al brillo de la multitud. Se percata por vezprimera (o concientiza) que el Otro es su restricción. A este individuo desolado en un desiertomoral que no le pertenece no le queda más salida que la de boicotear su propia socialización
mediante “la inmoralidad”.
 
Podemos plantear entonces que esta “inmoralidad” asumida por el individuo es
más bienun resentimiento que este manifiesta ante la impotencia de poder
estar en “control” de su propia
 
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socialización. En su necesidad de lo que se piensa es su libertad, este individuo intenta liberarserompiendo con los símbolos que interpreta como opresores. Uno de ellos puede ser la falsapretensión de solidaridad con algún otro y es por eso que se desiste de la misma. El problemarecae en que luego de este distanciamiento no se reformula una nueva relación con el otro, sinoque esta, la relación con el otro permanece dislocada. De manera que el individuo, mediante suintento de liberación, de recuperar su individualidad, ve como alternativa casi inmediata elromper los vínculos sociales con su comunidad y su acción participativa, y solo se preocupa porsus propios asuntos
; sin cuestionarse el papel del Estado en dicha ruptura con “lo social”.
 
Discusión
El Estado y su organigrama jerárquico funcionan como modelo de organización hasta para laorganización
de la “oposición”
 
 paraestatal “apolítica”.
Para detener este círculo vicioso urge lanecesidad de detener la reproducción de las formas de socialización que nos han sidotransmitidas a través del Estado. Necesidad que surge a raíz de la sedimentación y cristalizaciónde la acción social ante la aparente disolución del poder de los Estados-Nacionales. Poder delcual el sector financiero global se fue apoderando poco a poco y la actual crisis financiera da
testimonio de ello. Luego del “rescate” a los bancos por el gobie
rno estadounidense, tal traspasode poder quedó confirmado y verificado.¿Cómo se puede renovar la organización y la práctica social a partir de una ética de instanciacolectiva y no de los
 principios
ético-morales que representen y a la vez justifican el Estado?¿Cómo renovar el espacio social para que la organización se dé más sólida? ¿Cómo poner enpráctica algo que ya conocemos para que sea innovador? Se ve como necesario entonces lareivindicación con los demás individuos a través de una socialización libre o lo más libre posiblede la intervención del Estado. Reconocer y comprender al otro individuo en una instancia dondeel Estado no lo justifique aparece también como imperante, a su vez necesario para estareivindicación con este otro individuo en su instancia más pura. Para esto nos ayuda una éticaque nos coloque
 para con
él. Una
ética social estética
que reconozca su carácter y esenciamáxima, la otredad.Técnicamente la práctica de
 principios
o
códigos
éticos son algo a lo cual uno se acoge o seinvolucra, pero en algún escenario dado, de ahí que se conozcan éticas profesionales o aplicadasa algún campo en específico. Por el contrario, la práctica de la ética a partir de la instanciacolectiva del individuo, la convierte en un acto de voluntad sin arbitraje ni opresión, lo que puedeser llevado a una práctica social relativamente libre y horizontal.La moral no es una cuestión estrictamente teológica o teísta, sino que el concepto moral está másíntimamente ligado y relacionado al concepto de
tradición
. Podríamos hablar de que esta oaquella moral proviene una u otra visión religiosa o política, pero ¿qué tal de una moral apolíticao atea? ¿Estaríamos hablando entonces de lo amoral? Me parece que antes de pensar el algo
“amoral” debemos pensar en la tradición como lo que posibilita las diferentes morales o hasta lo“amoral”.
Dentro de la tradición es que suceden nuestras visiones e interpretaciones del mundoy es donde se puede dar la verdadera crítica a la(s) moral(es) o a la tradición mism

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